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El crudo sonido de Nunslaughter en Mérida

 


Por Fernando Trujillo

 

 

La tarde del domingo 19 de agosto asistí al Delorean ubicado en la ciudad de Mérida, un establecimiento el cual ya es reconocido como punto de reunión para disfrutar de buena música alternativa, tributos, bandas nacionales e internacionales.

Esta fue mi segunda vez en el Delorean, la primera fue hace dos meses cuando fui a ver el tributo que una banda local hizo a los Red Hot Chilli Peppers, esa vez el lugar estaba saturado pero para esta ocasión estaba casi vacío.

Pensaba que alrededor de las siete y media—hora del concierto—habría una fila para entrar pero al bajar del taxi solo vi a una persona con celular en la mano. Baje y encontré el establecimiento casi vacío excepto por algunas personas ahí reunidas, parte del estaff del lugar, la banda que se iba a presentar esta noche estaba haciendo una prueba de sonido aun.

Me extraño un poco no ver a nadie, estuve recorriendo el lugar, posiblemente la lluvia de unas horas atrás retraso el ensayo de la banda y es que en estas épocas en el estado es temporada de lluvias, recordé mi experiencia anterior en el concierto de Therion en Monterrey, toda la vitalidad, el entusiasmo, toda una fila de jóvenes con playeras negras esperando el concierto. Esta vez el escenario estaba completamente vacío, pedí una cerveza Indio y me senté en una mesa a esperar, mientras usaba mi celular.

Nunslaughter—que vendría siendo en español algo como “carnicería o masacre de monjas”—es una banda de death metal muy poco conocida, incluso en los círculos afines a la música de ese estilo.

Originarios de Pittsburgh en Pensilvania, Estados Unidos, Nunslaughter fue formado en el año de 1985, primero con el nombre de Death Sentence y a partir de 1987 con el nombre como se le conoce.

Sus temas son la blasfemia, el satanismo, el anticristianismo y la muerte, llevan alrededor de diecisiete álbumes publicados y esta es la primera vez en toda su larga trayectoria que hacen una gira fuera de su país.

Entre las ciudades que visitaron se encuentran Monterrey donde tocaron en el Salón Morelos al lado del icónico Café Iguana—extraño ese lugar—no sabía de la existencia de la banda hasta que un amigo en una tienda especializada en esos temas me lo recomendó ampliamente.

Volviendo al concierto, ya llevaba casi una hora y no empezaba nada, la gente poco a poco comenzó a llegar pero eran muy pocos, tome dos cervezas Ceiba mientras continuaba esperando a que las bandas locales encargadas abrieran el concierto pero dieron más de las nueve sin noticias nuevas.

Para esas alturas ya me sentía un poco decepcionado de la impuntualidad del evento mismo, camine y pase junto a una mesa donde estaban vendiendo mercancía de la banda, álbumes y playeras, todos a doscientos pesos, al terminar mi segunda Ceiba, deje la botella y me dispuse a comprar un álbum, entre los que estaban disponibles compre Wrath Unleashed editado el año pasado.

Alrededor de las diez y media comenzó a llegar más gente, algunas figuras reconocidas de la escena metalera de la ciudad, para esa hora comenzaron a tocar las primeras bandas, dos bandas locales que abrirían el concierto, compre un vaso de cerveza, vi una cara conocida, alguien con quien no tenía contacto desde hace muchos años, no sabía tampoco que le gustaba ese género.

Casi alrededor de las doce por fin Nunslaughter arribo al escenario, ya estaban los asistentes de pie reunidos frente al escenario, me uní a ellos y entonces el Infierno se desato.

Golpes brutales de batería y guitarra, la voz de su vocalista Don of the Dead rugiendo sobre el escenario mientras sus seguidores mueven la cabeza, uno empuja a otro y sobre la pista tenemos un baile rudo de jóvenes empujándose entre ellos.

Don of the Dead se desenvuelve sobre el escenario con un carisma y encanto siniestro como un demonio seduciendo y robando el alma de sus seguidores con sus temas blasfemos y satánicos.

Mientras ellos golpean el escenario con su brutal música, el publico esta contagiado, se empujan, bailan desenfrenados, mientras Don cantan sobre las mentiras de Dios y putas satanistas.

Disfruto la música en mi cabeza, evito meterme en el baile frenético y violento que se desarrolla junto a mí, tengo un álbum cargando y tomo fotos para este artículo, aunque dentro de mi está el deseo de unirme, golpearme y empujarme con ellos, el deseo de ser poseído por la brutalidad de la música.

La parte apolínea en mi me pide que me contenga, mañana trabajo temprano, posiblemente el próximo concierto ceda al instinto violento que el golpear de la batería y la brutalidad de la música despierte en mí.

El metal no es una música para cualquiera, sobre todo sus vertientes black y death metal, son música que despiertan nuestros instintos más oscuros, más violentos, ese instinto dionisiaco por guerra, destrucción, por incendiar el mundo. El metal rompe con el Orden monótono establecido y desata el Caos de la oscuridad, la irracionalidad propia de la música en su vertiente dionisiaca. Como dijo un camarada que tengo en mi perfil de red social, el black y death metal no es un género políticamente correcto, no es de color blanco, rosa o rojo, el color del black y el death metal es negro.

Don continúa cantando, el baterista Wrath hace con las baquetas una cruz invertida y todos estallamos en júbilo, con las manos hacemos la señal con los cuernos, Don realiza un acto sacrílego de persignación y el festín oscuro continua.

Parece terminar el concierto y Don agradece al público, escucho a alguien en el escenario pedirle más, que tienen muchos álbumes y muchas canciones, creemos que ha acabado pero de repente Don y los otros regresan para tocar unas últimas canciones a petición de su público.

Unas canciones más, el retumbar de la guitarra y la batería vuelven a sonar brevemente para el placer de quienes estamos ahí congregados.

El sonido de la batería golpea crudamente por última vez y Don estrecha la mano de sus seguidores para despedirse.

Son aproximadamente la una de la mañana, los miembros de la banda se quedan tomándose fotos con sus seguidores mexicanos y autografiando álbumes, me tome una foto con Don abajo del escenario, una foto con Wrath y una foto con Tormentor, los tres autografiaron mi álbum y debo destacar a este último, no teníamos un plumón a la mano para el autógrafo, Tormentor me dijo que no me preocupara y fue a buscar uno con el que escribió su nombre.

Cualquiera puede pensar a priori que debido a la temática de sus letras o al género en el que tocan son personalidades sociópatas y crueles, todo lo contrario, los tres en todo momento fueron personas muy agradables y amigables con su público. Las puertas del Infierno se cerraron por esa noche, la masacre de monjas término, el espíritu dionisiaco ha marchado para volver cuando el metal vuelva a resurgir de la oscuridad.

Las almas oscuras regresan a sus hogares para continuar con su vida dentro del Orden establecido, fue un gran concierto y una gran noche pero la masacre termino, era tiempo de descansar y esperar a que el Infierno abra sus puertas otra vez.

 

Agosto 2018

 

(Mientras escribía esta reseña estuve escuchando el álbum Wrath Unleashed, la pura esencia del death metal)

 

Publicado por primera vez en la revista de Juguete Rabioso https://jugueterabioso.org/el-crudo-sonido-de-nunslaughter-en-merida/ 

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